La Música Viva !

Todas las culturas ancestrales, crearon instrumentos musicales para conversar con el gran cosmos sonoro, presente en el viento, el agua, el fuego y la tierra, que crearon la vida. Con los elementos naturales: madera, bambú, calabaza, cuero, crearon sonidos que imitaban las voces de animales, hombres y la naturaleza, ayudando a la comunicación con los espíritus de los elementos, invocando la protección y armonía. Así crearon un lenguaje universal que reunió desde el principio a los hombres y mujeres alrededor de un fuego y desarrollaron lentamente las matemáticas del ritmo y la apasionante aventura de la melodía.
La música estuvo en un principio relacionada con l0o mágico, el ritual y la curación. El hombre primitivo entendió el poder de la vibración y la usó, junto con la danza y el canto, para mantener el espíritu y el cuerpo en armonía. Los tres elementos fueron inseparables, siendo utilizada en algunas culturas una sola palabra para nombrar la música instrumental, la danza y el canto , “Katinaj”para los Tobas, “Sangeeta” para los Hindúes que también hablaron “Nada Brama”: todo es sonido.
El sonido de los bambúes en el cañaveral silbando con el viento y el canto de los pájaros, crearon los primeros instrumentos de aire. Huesos de animales y ramas batidos sobre troncos y pieles de animales, crearon los primeros instrumentos de percusión. Así todo material sonoro fue aprovechado para crear nuevos instrumentos, que empezaron a viajar con los cazadores y pastores nómades, perfeccionandose en el intercambio.
La música pasó con el tiempo a de ser solo la imitación de los sonidos de la naturaleza y la comunicación con los espíritus, a ser el nexo del alma del músico que habla de lo que siente toda su comunidad.
Hoy, el mundo moderno se aleja cada vez más de la naturaleza, e inventa sonidos artificiales y mecánicos lejos de la calidez de la voz y los sonidos del bosque, produciendo cansancio y deterioro en la capacidad de comunicación. Por eso se ve incrementado cada vez más el interés por los músicos étnicos del mundo, que aún conservan esa pureza original de lo que no está contaminado por lo comercial, ni por la grandilocuencia de lo electrónico.
Esos músicos conservan, en la mayoría de los casos, los instrumentos originales que transmiten la pureza de los armónicos naturales y la magia de la intención de la comunicación con la naturaleza y el grupo.
Desde esta perspectiva de la búsqueda del origen de la música y los instrumentos, me dedico hace 20 años a la creación de instrumentos musicales étnicos, investigando permanentemente nuevos sonidos, haciendo conciertos didácticos, talleres de armado de instrumentos e improvisación musical. También compongo música con los instrumentos creados, donde se experimenta con combinaciones de distintos instrumentos de todas partes del mundo, teniendo editados dos CD: Pájaros al encuentro y Alerzal.
La música de fusión étnica se adelanta a mostrar un mundo de comunicación en vez de un mundo de fronteras.

Mi nombre es Alberto Magnin y me dedico a la construcción de instrumentos musicales étnicos.

Con materiales de la naturaleza, bambú, calabaza, coco, madera, cuero, etc, construímos una variedad de instrumentos de culturas ancestrales del mundo, rediseñando mecanismos de afinación para una mayor precisión melódica y creación de nuevos timbres.
Diseñamos por encargo las medidas y materiales de los instrumentos.

Estos son algunos de los instrumentos que producimos:
Aerófonos: quenas, sikus, bansuri, saxo y clarinete de bambú.
Membranófonos: yembe, calangoo (taking drum), tambor de marco.
Cordófonos: beriombao, Gopi yantra, Naike, violin de calabaza.
Idiófonos: kalimba (tapas de madera y cuero), marimba de bambú.